lunes, 12 de enero de 2015

Bolivia despidió a los competidores de autos en la inmensidad del desierto de sal más grande del mundo.

Bolivia despidió ayer a los pilotos de camionetas y autos del Rally Dakar 2015 en la inmensidad del desierto de sal más grande del mundo, el Salar de Uyuni, desde donde muy temprano comenzaron a enfilar hacia Iquique, en la octava etapa de la competencia más peligrosa y extrema del mundo.

El Salar, imagen del mundo. Con una extensión de 10.000 km2 el inmenso desierto de sal fue testigo de la partida de los autos en una etapa inédita en la historia del Dakar, que pasa por segunda vez por Bolivia, pero que el año pasado no pudo atravesar el Salar por la humedad.

Bulacia contento por el apoyo. El piloto boliviano, Marco Bulacia, uno de los sobrevivientes en la competencia, que largó con un gran apoyo, expresó su confianza en concluir la carrera "de la mejor forma".

El piloto cruceño a bordo de su Buggy quedó en el puesto 49 y registró un tiempo de 4 horas, 50 minutos y 8 segundos, quedando a 1 hora, 29 minutos y 19 segundos del ganador el sudafricano Alrajhi. Bulacia está ubicado en el puesto 47 de la general.

Según constató la ABI, una gran mayoría de los espectadores realizó un enorme sacrificio para llegar hasta ese sector durante la madrugada, resignándose a no dormir por cumplir las normas establecidas.

Se montó una fiesta popular. El propio presidente Evo Morales se dio el gusto de dar la salida a la tercera serie de autos, con una bandera de Bolivia.

Una fiesta popular se montó apenas pasado el hotel de sal, donde se formó un podio para marcar el lugar de regreso de los coches en su etapa maratón, con un total de 806 kilómetros hasta el campamento de la ciudad chilena de Iquique.

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