El británico y el francés se suman a otras ilustres y tempranas bajas registradas en las dunas peruanas, como las del español Joan ‘Nani’ Roma (Mini) y la del estadounidense Bryce Menzies (Mini).
Sunderland, que lideraba el rally en motos, se dejó cualquier opción de revalidar el título en un accidente padecido en el último sector de la etapa y, con un traumatismo lumbar, tuvo que ser evacuado de emergencia por un helicóptero. El mayor beneficiado de la desgracia de Sunderland es el francés Adrien Van Beveren (Yamaha) que le arrebata al inglés el liderato del rally tras ser el vencedor de la etapa de hoy. Al acecho del francés están el chileno Pablo Quintanilla (Husqvarna) y el argentino Kevin Benavides (Honda), que hoy celebró su cumpleaños con un séptimo puesto en la etapa que le permite intentar mañana recuperarle tiempo a Van Beveren, quien deberá partir primero y abrir ruta. El abandono del británico también le viene de perlas al español Joan Barreda (Honda), que hoy pudo recuperar parte del tiempo perdido en la jornada previa, aunque admitió que su muñeca, resentida de una lesión, le sigue dando problemas y no le permite pilotar al cien por cien de sus capacidades.
El piloto castellonense lamentó el retiro de Sunderland, pues quería batirlo en competición a pesar de que le aventajaba en más de 22 minutos, y apuntó que si hace una buena quinta etapa, saldrá del desierto de Perú con opciones de ganar el Dakar.
En coches la historia fue similar, pues Despres, que marchaba en el segundo lugar la general, se quedó varado en mitad del desierto al chocar con una piedra que destrozó la rueda y todavía sigue en ese punto esperando asistencia, por lo que si no llega a tiempo, también dirá adiós al rally.
También tuvo serios problemas el qatarí Nasser Al-Attiyah (Toyota), que aparentaba ser el único vehículo capaz de plantarle cara a los Peugeot, pero pinchó dos ruedas y se quedó sin repuesto para continuar a buen ritmo, por lo que perdió casi una hora.
Entre tanto infortunio sobre un terreno tan complicado y exigente en navegación, resulta paradójico que el vencedor de la etapa fuera el francés Sébastien Loeb (Peugeot), un piloto especialista en el mundial de rallys, nada acostumbrado a pilotar fuera de pista y sobre desierto.
“Hemos visto a Cyril parado, lo cual nos ha desestabilizado un poco, y después a Nasser también encallado en las dunas, pero nosotros hemos seguido a lo nuestro”, comentó Loeb al llegar al campamento.
Muy cerca de Loeb, a solo 1 minuto y 35 segundos, quedó Carlos Sainz (Peugeot), que encadena otra etapa con buenos tiempos y escala hasta la tercera posición de la general.
Sainz comentó que ha sido la etapa más dura de las cuatro que se han corrido hasta ahora en este Dakar, con una “mezcla de dunas muy blandas, rotas y con caídas muy peligrosas”.
El madrileño consideró que el balance del día “es bueno” porque está más cerca del francés Stéphane Peterhansel (Peugeot), líder del rally, y además subió hasta la tercera posición de la clasificación general.
LOEB IMPUSO SU CLASE PARA GANAR LA CUARTA
El francés Sébastien Loeb (Peugeot) se impuso ayer, en coches, en la cuarta etapa del Dakar, la más exigente de las cinco que se corren sobre el desierto de Perú, seguido del español Carlos Sainz (Peugeot), que terminó a un minuto y 35 segundos de su compañero de equipo.
En tercer lugar quedó el francés Stéphane Peterhansel (Peugeot), a 3 minutos y 16 segundos de su compatriota, lo que le permite conservar la primera plaza de la clasificación general del rally.
Tanto el catarí Nasser Al-Attiyah (Toyota) como el francés Cyril Despres (Peugeot) tuvieron problemas durante la etapa y el primero entró a más de 54 minutos de Loeb, mientras que el segundo todavía no ha cruzado la meta, por lo que se disipan sus opciones de ganar el rally.
El argentino Lucio Álvarez (Toyota) terminó la etapa en la sexta posición, a más de 41 minutos del tiempo marcado por el ganador del día.
La cuarta etapa de este Dakar, que tuvo como punto de partida y llegada la ciudad peruana de San Juan de Marcona, fue la más exigente de las cinco que se corren sobre el desierto peruano, con un tramo de hasta 100 kilómetros consecutivos de dunas, uno de los más largos en toda la historia del Dakar.
Tras un tramo de enlace de 114 kilómetros, los coches partieron de manera conjunta, en filas de a cuatro, desde una playa a orillas del océano Pacífico, y abordaron una especial cronometrada de 330 kilómetros.
EFE
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