Esta etapa supondrá un desafío de orientación, puesto que las pistas hasta el salar son un auténtico laberinto escarpado. Mientras, los coches y los camiones harán una etapa velocísima de 500 kilómetros de especial con principio y final en Salta. Sin apoyo mecánico, la carrera seguirá adentrándose en los Andes.
En Uyuni la expectativa es total ya que desde hace diez días ya no existen espacios en los hoteles de Uyuni para el 12 y 13 de enero, días en que el rally cruzará por territorio boliviano, con esta población potosina como el centro de la competencia internacional.
Se prevé que los visitantes para esas fechas, entre extranjeros y nacionales, lleguen a 50.000, de los que tendrán seguro su alojamiento sólo 2.500 personas, que es la capacidad hotelera de este lugar turístico.
Las motos bajarán del altiplano realizando cortes en lagos de sal y entrando en Chile. Los coches llegarán desde Salta por una ruta andina donde deberán cuidar la mecánica tras la primera jornada maratónica que tendrá el rally.
La etapa desde Calama hasta Iquique se dibuja como una transición salvo por los últimos 200 kilómetros de desierto. Otro aliciente de esta jornada será ver a los pilotos llegar al Pacífico bajando la duna que llega hasta el bivouac de Iquique.
Una caída del 30% en la que no se recomienda frenar aunque el cuerpo te lo pida.
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