Morales y autoridades del Ejecutivo participaron en la cena en homenaje al "sacrificio” y esfuerzo que ponen los corredores en la competencia, en instalaciones del Regimiento Loa, en la que degustaron platos típicos de Bolivia. Uno de los platos degustados por los corredores fue el majadito de quinua (cereal andino boliviano, reconocido en el mundo por su alto valor nutritivo) con charque de llama, sándwich de chola, ispi (pescado) acompañado con papas y brochetas de carne de llama. Luego del arribo de los competidores al municipio boliviano de Uyuni, donde fueron recibidos con gran algarabía por los pobladores y turistas, se trasladaron al Regimiento Loa, donde han debido descansar hasta primeras horas de hoy para reanudar la séptima etapa y emprender la octava de la carrera hacia Calama, en Chile. Los visitantes recibieron antes unos ponchos y lluch’us obsequiados por la organización en Bolivia. El recibimiento de los bolivianos a los competidores causó sorpresa.
Además de descansar, los equipos que acompañan a los pilotos podrán verificar la situación técnica de sus motos y cuadratracks para continuar en la carrera. Según el programa oficial del Dakar, el 13 de enero los pilotos saldrán de Uyuni para seguir hasta Salinas de Garci Mendoza, del departamento de Oruro, para luego volver a Potosí y dirigirse a Calama.
La laureada motociclista española Laia Sainz, única mujer entre decenas de motociclistas varones que llegó a la meta de la séptima etapa en la andina ciudad boliviana de Uyuni, calificó ayer este tramo, que partió de la argentina Salta, de veloz y más atrayente que los precedentes pasos del Rally Dakar 2014. "Comparado con lo que pasamos, es un poco más suave, mucho más rápido y muy bonito”, comentó a los periodistas esta bizarra mujer, espigada, lo mismo que hermosa y gentil hasta la pared del frente.
"Increíble la gente, el público, me fue animando mucho; increíble”, apuntó Sainz, quien es hija de la estrella del automovilismo Carlos Sainz Guerrero.
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