"Para nosotros es un orgullo y más bien vamos a dar seguridad a todos los visitantes, al Gobierno mismo, con los compañeros del mismo lugar, no vamos a tener una confrontación y mucho menos una guerra”, remarcó en un contacto con los periodistas.
De esa manera, Acarapi contradijo la amenaza del exdirigente Rafael Quispe, que aseguró que los ayllus y las Tierras Comunitarias de Origen, por donde está trazada la ruta del Dakar, no permitirán el paso de esa competencia mundial mientras el Gobierno no les devuelva la sede del Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (Conamaq) en La Paz.
Al respecto, Acarapi aclaró que no se trata de buscar enfrentamientos, sino de conformar comisiones con los campesinos de Villazón, Atocha, Tupiza y Uyuni, municipios por donde pasará la competencia, para vigilar que el Dakar "se realice con normalidad”. A su juicio, los dirigentes del Conamaq "tratan de confundir y hacer pelear” a los indígenas, pero dijo que en Potosí "eso ya no existe”.
Explicó que se debe dar seguridad al Dakar porque es una actividad que beneficiará a los municipios del sur de Bolivia.
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